Currilla Vazquez

07 julio 2012

El Testimonio de un Cantor


¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!
Hiciste todas con sabiduría.


Salmos 104: 24

Hay un pájaro muy pequeñito:
La Curruca menor.
Pasa los veranos en Alemania y
los inviernos en África.
A medida que los días se hacen más
cortos, las avecillas adultas se van al
sur dejando atrás a sus pequeñuelos.
Varias semanas después....
Los pequeños vuelan por miles de
kilómetros de tierra y mares
desconocidos para reunirse con sus padres.
¿Como encuentran un lugar que no
conocen para nada?.
Los experimentos han revelado que tienen un
conocimiento instintivo de longitud y latitud, y
la capacidad de seguir la dirección por las estrellas.
Dios les ha dado un calendario, un reloj, y toda
información nevegacional que necesitan para volar
miles de kilómetros y estar al lado de sus padres.
El evolucionista dice que nuestro sorprendente y
complejo mundo se desarrolló por casualidad.
Pero ¿es esto más fácil de aceptar, que creer
que Dios creó a esa increíble Curruca,
y a miles de criaturas?
Para mí, atribuir eso a la casualidad es absurdo.
La sabiduría de Dios se observa llanamente
en las obras de su creación.
Su obra en la naturaleza habla tan fuertemente
de su existencia y poder que:
No tenemos excusa si no respondemos por
fe, al Dios que lo hizo todo.
Nuestro Creador merece nuestro
reconocimiento y alabanza.

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Si no podemos ver la mano de Dios en la
Naturaleza, estamos espiritualmente ciegos.

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