Currilla Vazquez

09 agosto 2011

No te Avergüences de: Dar Testimonio


Por tanto, no te avergüences de dar
testimonio de nuestro Señor.


2ª Timoteo 1: 8

Cuenta una historia que...
Un viajante inglés, de vida impía y descuidada, en
cierta ocasión preguntó a un joven indio, convertido
y temeroso de Dios:
¿Por qué haces tanto por Cristo?
¿Por qué hablas tanto de Él?
¿Qué es lo que ese Cristo ha hecho por ti para que
te tomes tanto trabajo por Él?
El indio no le contestó con palabras, sino que juntó
unas cuantas hojas secas y un poco de musgo, y con ello
hizo un anillo en el suelo.
Luego tomó un gusano, lo puso en medio del anillo, y...
Prendió fuego a las hojas y el musgo.
Las llamas pronto se elevaron, y el calor
empezó a asar al gusano.
Con terrible agonía éste trató de escapar por cualquier
lado pero todo era en vano, hasta que en desespero
se enrolló en el centro del anillo, y aguardó el instante
en que sería consumido por el fuego.
En aquel momento el indio extendió su mano, tomó
el gusano, lo puso suavemente sobre y pecho y
dijo al inglés:
"Desconocido: ¿Ves este gusano?
Yo iba a perecer como este animalito.
Estaba a punto de morir en mis pecados, en desespero
y al borde mismo del fuego eterno.
Pero en estas circunstancias Jesús extendió su
poderoso brazo sobre mí.
Fue Jesús quien me salvó con su diestra de gracia, y
me arrebató de las llamas eternas del infierno.
Fue Jesús quien me puso a mí, pobre gusano
pecador, cerca de su corazón amoroso.
Desconocido, esta es la razón por la cual hablo tanto
de Él, y no me avergüenzo, porque le amo"

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Si amas a Cristo, nunca te avergüences de dar
testimonio de su persona y obra.
Puesto que te ha lavado de tus pecados con su
sangre, no tienes porqué esconder a los demás el
amor que sientes hacia Él.

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