Currilla Vazquez

02 octubre 2012

Alimenta Tu Matrimonio

El que ama a su mujer, así mismo se ama.
Porque nadie aborreció jamás a su propia
carne, sino que la sustenta y cuida.

Efesios 5: 28

¿Por qué somos tan obstinadamente negligentes con la relación que nos puede brindar la mayor felicidad?
No es secreto para nadie, que fuera de la comunión con Dios, la conexión más vital que tenemos con alguien es la de nuestro cónyuge.
No obstante, ¿cuántas veces le damos a esa relación
la atención debida?
Cuando Dios ordenó el matrimonio en Edén, nos ofreció una extraordinaria relación.
Cuando se alimenta produce felicidad, paz, realización,
propósito y crecimiento.
Sin embargo, la ironía de esta estrecha relación entre dos personas, es que cuando no se alimenta, puede causar frustración,
dolor, tristeza, enojo y amargura.
Es por eso que me pregunto... ¿Por qué somos tan obstinadamente negligentes con esta vital relación?
En ciertos días del año, como (cumpleaños, aniversarios etc.)  solemos mostrar una atención más especial  a la persona amada, pero... ¿No deberíamos de hacerlo todos los días?
¿No deberíamos amar, honrar, apreciar, perdonar, respetar y proteger esta relación todo el tiempo?
Lo haremos si queremos experimentar el verdadero gozo, que Dios quiere que disfrutemos en nuestro matrimonio

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Si alimentas tu matrimonio:
Alimentas también tu alma.

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