Currilla Vazquez

07 febrero 2012

Una Única Puerta


Yo soy la puerta, el que por mí entrare:
Será salvo.


Juan 10: 9

El Señor Jesús se designa a sí mismo, como la puerta
que conduce a la vida y desemboca en el cielo.
Mientras permanezca abierta, Dios ofrece su
gracia a todos aquellos que quieran entrar por ella.
Sin embargo el tiempo apremia, porque pronto
se cerrará y nadie podrá abrirla.
O.... Explicándome de otra manera:
"La puerta" es una frontera, un medio de ser protegidos.
Cristo es a la vez el acceso al Padre y la
protección contra el mal.
¿Como podemos abrir la puerta de nuestra vida a Jesús?
Es necesario:
El arrepentimiento para con Dios, y la fe en Jesucristo.
Arrepentirse es primeramente tomar conciencia de que
estamos separados de Dios, alejados de Él a causa de
nuestras malas acciones, intenciones y malos pensamientos.
¿Ya confesó usted a Dios todas estas cosas que le ofenden
y quizás pesan sobre su conciencia?
En caso afirmativo.... Usted abrió la puerta y es:
Un hijo de Dios.
Nosotros cristianos, también necesitamos abrir
diariamente la puerta de nuestro corazón a Jesús.
Invitémosle al centro de nuestro problemas y seremos
sostenidos y fortalecidos por su presencia.
Con el Señor podemos pasar con paz nuestras
dificultades, enfermedades, superar nuestras dudas
y ser liberados de nosotros mismos.
Mediante la oración, nuestro corazón acepta el don
que Dios nos preparó:
Su hijo unigénito, que murió por nuestros pecados.

¿Abrirás tu hoy la puerta de tu corazón a Jesús?
Pídele que te salve en oración.


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